De Emiliana Rodriguez
"Las lágrimas decidieron llorar ojos a cuenta gotas,
sus ácidos salados fundieron mi vientre y no pude parir más corazones
para las derrotas… caducaron los suspiros en una diástole y en la sístole
nacían otros para gritar pulmones silenciosos después.
Se escucha el eco de una costilla rota golpeando mi voluntad y estremecidas
quedan las entrañas de efímeras razones… ¿En qué me equivoque? La esperanza
ya tiene arrugas y la valentía ansiedades… A putrefacto huelen los sueños
y a muerte, mi cuerpo. Cometer errores era el único riesgo tangible
por no haber nacido aprendida… y aquí estoy a la intemperie de un hoy
que muere todos los días."
"Las lágrimas decidieron llorar ojos a cuenta gotas,
sus ácidos salados fundieron mi vientre y no pude parir más corazones
para las derrotas… caducaron los suspiros en una diástole y en la sístole
nacían otros para gritar pulmones silenciosos después.
Se escucha el eco de una costilla rota golpeando mi voluntad y estremecidas
quedan las entrañas de efímeras razones… ¿En qué me equivoque? La esperanza
ya tiene arrugas y la valentía ansiedades… A putrefacto huelen los sueños
y a muerte, mi cuerpo. Cometer errores era el único riesgo tangible
por no haber nacido aprendida… y aquí estoy a la intemperie de un hoy
que muere todos los días."


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